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miércoles, 12 de noviembre de 2014

Dónde mora el Ser..



Mujer gigante y barco miniatura

Más allá de la miríada de formas de vida que están sujetas al nacimiento y a la muerte existe la Vida Una, eterna y omnipresente. Muchas personas utilizan la palabra Dios para describirla, pero yo suelo llamarla Ser. La palabra Ser no explica nada, pero la palabra Dios tampoco. Ser, no obstante, tiene la ventaja de ser un concepto abierto. No reduce el infinito invisible a una entidad finita. Es imposible formarse una imagen mental del Ser, y nadie puede pretender su posesión exclusiva. Es tu esencia misma; puedes acceder a ella inmediatamente como el sentimiento de tu propia presencia.
Por eso sólo hay un pequeño paso entre la palabra Ser y la experiencia del Ser.

EL SER NO SÓLO ES TRASCENDENTE; TAMBIÉN IMPREGNA PROFUNDAMENTE cada forma, y su esencia es invisible e indestructible. Esto significa que ahora mismo puedes acceder al Ser porque es tu identidad más profunda, tu verdadera naturaleza. Pero no trates de aferrarlo con la mente. No trates de entenderlo.
Sólo puedes conocerlo dejando la mente en silencio. Cuando estás presente, cuando tu atención está plena e intensamente en el ahora, puedes sentir el Ser, pero nunca podrás entenderlo mentalmente.
La iluminación es recuperar la conciencia del Ser y residir en ese estado de «sensación-realización». 

La palabra iluminación suscita la idea de un logro sobrehumano, y al ego le gusta que sea así; pero no es más que tu estado natural en el que sientes la unidad con el Ser. Es un estado de conexión con algo inconmensurable e indestructible, con algo que es esencialmente tú, y sin embargo es mucho mayor que tú. Es encontrar tu verdadera naturaleza más allá del nombre y de la forma.
La incapacidad de sentir esta conexión crea la ilusión de que estás separado de ti mismo y del mundo que te rodea. Entonces te percibes, consciente o inconscientemente, como un fragmento aislado. Surge el miedo, y los conflictos internos y externos pasan a ser la norma.

El mayor obstáculo para experimentar la realidad de tu conexión es la identificación con la mente, que hace que el pensamiento se vuelva compulsivo. Ser incapaz de dejar de pensar es una enfermedad terrible, pero no nos damos cuenta de ella porque casi todo el mundo la sufre y se considera algo normal. Este ruido mental incesante te impide encontrar el reino de quietud interior que es inseparable del Ser. También crea un falso yo fabricado por la mente, que lanza una sombra de miedo y sufrimiento. 

La identificación con la mente produce una pantalla opaca de conceptos, etiquetas, imágenes, palabras, juicios y definiciones que bloquean toda verdadera relación. Esa pantalla se interpone entre tú y tú mismo, entre tú y tu prójimo, entre tú y la naturaleza, entre tú y Dios; crea la ilusión de separación, la ilusión de que tú y el «otro» estáis totalmente separados.
Entonces te olvidas del hecho esencial de que, debajo del nivel de las apariencias físicas y de las formas separadas, eres uno con todo lo que es. 

La mente es un instrumento soberbio si se usa correctamente. Sin embargo, si se usa de forma in-apropiada, se vuelve muy destructiva. Para decirlo con más precisión, no se trata tanto de que usas la mente equivocadamente: por lo general no la usas en absoluto, sino que ella te usa a ti. Ésa es la enfermedad. Crees que tú eres tu mente. Ese es el engaño. El instrumento se ha apoderado de ti. Es como si estuvieras poseído sin saberlo, y crees que la entidad posesora eres tú.

LA LIBERTAD COMIENZA cuando te das cuenta de que no eres la entidad posesora, el pensador. Saberlo te permite examinar la entidad. En el momento en que empiezas a observar al pensador, se activa un nivel de conciencia superior.
Entonces empiezas a darte cuenta de que hay un vasto reino de inteligencia más allá del pensamiento, y de que el pensamiento sólo es una pequeña parte de esa inteligencia. También te das cuenta de que todas las cosas verdaderamente importantes —la belleza, el amor, la creatividad, la alegría, la paz interna— surgen de más allá de la mente.
Empiezas a despertar.

LIBÉRATE DE TU MENTE
La buena nueva es que puedes liberarte de tu mente, que es la única verdadera liberación. Y puedes dar el primer paso ahora mismo.

EMPIEZA POR ESCUCHAR LA VOZ QUE HABLA DENTRO DE TU CABEZA, y hazlo tan frecuentemente como puedas. Presta una atención especial a cualquier patrón de pensamiento repetitivo, a esos viejos discos de gramófono que pueden haber estado dando vueltas en tu cabeza durante años.
Esto es lo que llamo «observar al pensador», que es otra manera de decir: escucha la voz dentro de tu cabeza, mantente allí como presencia que atestigua.
Cuando escuches la voz, hazlo imparcialmente. Es decir, no juzgues. No juzgues ni condenes lo que oyes, porque eso significaría que la misma voz ha vuelto a entrar por la puerta de atrás.
Pronto te darás cuenta de esto: la voz está allí y yo estoy aquí, observándola. Esta comprensión Yo soy, esta sensación de tu propia presencia, no es un pensamiento. Surge de más allá de la mente.
Así, cuando escuchas un pensamiento, no sólo eres consciente del pensamiento, sino también de ti mismo como testigo del pensamiento. Ha hecho su aparición una nueva dimensión de conciencia.


Eckhart Tolle, Practicando el Poder del Ahora

jueves, 26 de junio de 2014

El misterio





LA CIENCIA ES SER EXACTO, ser absolutamente exacto sobre los hechos. Si eres muy exacto sobre los hechos no podrás sentir el misterio, cuanto más exacto eres, más se evapora el misterio. El misterio necesita una cierta vaguedad; el misterio necesita algo no determinado, sin demarcar. La ciencia es objetiva; el misterio no es objetivo, es existencial.
Un hecho sólo es una parte de la existencia, una pequeña parte; la ciencia trata de las partes porque es más sencillo tratar de las partes. Son más pequeñas, puedes analizarlas; no te superan porque puedes tenerlas en las manos. Puedes diseccionarlas, puedes etiquetarlas, puedes estar absolutamente seguro de sus características, cantidades, posibilidades, pero en ese mismo proceso estás matando el misterio. La ciencia es el asesinato del misterio.
Si quieres experimentar lo misterioso tendrás que entrar por otra puerta, desde otra dimensión completamente distinta. La dimensión de la mente es la dimensión de la ciencia, y la dimensión de la meditación es la dimensión de lo milagroso, lo misterioso. La meditación hace que todo sea indefinido. La meditación te lleva a lo desconocido, lo inexplorado. La meditación te lleva, poco a poco, a un tipo de disolución donde el observador y lo observado se vuelven uno. Pero eso no es posible para la ciencia. El observador debe ser el
observador, y lo observado debe ser lo observado, y tiene que haber una distinción clara en cada momento. No debes olvidarte de ti mismo ni un instante; no debes interesarte, disolverte, sumergirte, ser pasional o amoroso con el objeto de tu investigación. Tienes que permanecer imparcial, tienes que ser correcto y, sin embargo, perderte la alegría de hacerlo. Disuélvete en la danza, conviértete en la danza, olvídate del bailarín.
Cuando empieza a haber una unidad tan profunda en muchos aspectos de tu vida, cuando los que están a tu alrededor empiezan a tener grandiosas experiencias de desaparición, de ausencia de ego, de inexistencia... cuando la flor está ahí pero tú no estás, cuando el arco iris está ahí pero tú no estás... cuando las nubes están vagando por el cielo en el interior y el exterior, y tú no estás... cuando hay un silencio absoluto en lo que a ti respecta; cuando dentro de ti no hay nadie, sólo puro silencio, silencio inmaculado, imperturbable, sin alterarse por el razonamiento, el pensamiento, la emoción, el sentimiento..., este es el momento de meditación. La mente ha desaparecido, y cuando desaparece la mente aparece el misterio. 

Osho Coraje

martes, 13 de mayo de 2014

Rendirse sin resignarse



LA SABIDURÍA DE LA RENDICIÓN

La cualidad de tu conciencia en este momento es el principal determinante del tipo de futuro que experimentarás;por tanto,rendirte es la cosa más importante que puedes hacer para provocar un cambio positivo.
Cualquier acción que emprendas es secundaria. Ninguna acción verdaderamente positiva puede surgir de un estado de conciencia que no sea de rendición.

Para algunas personas, la rendición puede tener una connotación negativa que implica derrota, renuncia, incapacidad de responder a las pruebas de la vida, letargo, etc. La verdadera rendición, no obstante, es algo totalmente diferente. No significa soportar pasivamente cualquier situación en la que te encuentres sin hacer nada al respecto. Tampoco significa dejar de hacer planes o de iniciar acciones positivas.

LA RENDICIÓN ES UNA SABIDURÍA SIMPLE pero profunda que implica ceder más que oponerse al flujo de la vida. El único lugar donde puedes experimentar el flujo de la vida es el ahora; por tanto, rendirse es aceptar el momento presente incondicionalmente y sin reservas. Es renunciar a la resistencia interna a lo que es.

Resistirse internamente es decir «no» a lo que es mediante el juicio mental y la negatividad emocional. La resistencia suele agudizarse cuando las cosas «van mal», lo que significa que hay una distancia entre las demandas o rígidas expectativas de tu mente y lo que es. En esa brecha anida el dolor.
Si has vivido lo suficiente, sabrás que las cosas «van mal» con bastante frecuencia. Es precisamente en esos momentos cuando tienes que rendirte si quieres eliminar el dolor y el sufrimiento de tu vida. La aceptación de lo que es te libera inmediatamente de tu identificación mental y vuelve a conectarte con el Ser. La resistencia es la mente. 


La rendición es un fenómeno puramente interno, que no implica que en lo externo no puedas emprender acciones para cambiar la situación.
De hecho, para rendirte no tienes que aceptar la situación general, sino sólo el pequeño segmento llamado el ahora.


Eckhart Tolle (Practicando el Poder del Ahora)




martes, 29 de abril de 2014

Volver a las raices


(...)LA NATURALEZA DE LA CONSCIENCIA consiste en ser solamente un espejo. El espejo no tiene elecciones propias. Refleja lo que aparece delante de él, sea bueno o malo, hermoso o feo; sea lo que sea. El espejo no tiene preferencias, no juzga y no condena. La naturaleza de la consciencia, en su origen, es exactamente igual que un espejo. 

Cuando un niño acaba de nacer refleja lo que aparece ante él. No dice nada, no interpreta. En el momento en que entra la interpretación, el espejo pierde la propiedad de reflejar. Entonces ya no es puro. Entonces está lleno de opiniones, trastornado, dividido, fragmentado. Se ha vuelto esquizofrénico.
Cuando la consciencia se divide y deja de reflejar, se convierte en la mente. La mente es un espejo roto.
La mente, en su raíz, es consciencia. Si dejas de discriminar, si dejas de hacer divisiones dualistas (eligiendo esto en oposición a aquello, gustándote esto y disgustándote aquello), si te sales de esas divisiones, la mente se convierte de nuevo en un espejo, en pura consciencia.
Así que todo el afán de un buscador consiste en cómo abandonar todas las opiniones, las filosofías, las preferencias, los juicios, las elecciones. Y esto no debería convertirse de nuevo en otra elección; ese es el problema.
Intenta entender el problema básico, de otra forma puedes hacer de esto una elección. «No voy a elegir, a partir de ahora ya no voy a elegir más. Ya no estoy interesado en elegir, a partir de ahora permaneceré en un estado de consciencia sin elección.» Y de nuevo vuelves a estar en la misma situación; has vuelto a elegir.
Ahora estás en contra de elegir y a favor de no elegir. No lo has comprendido. No se puede estar a favor de no elegir, porque al estar a favor, de nuevo se ha convertido en una elección.
Entonces ¿qué hacer? Sólo se necesita entender, no hay que hacer nada. Lo más elevado se alcanza a través del entendimiento, no a través del esfuerzo.
Ningún esfuerzo te conducirá hasta ello, porque el esfuerzo siempre es parte de la mente dualista. Entonces rechazarás el mundo y elegirás a Dios; entonces rechazarás las ataduras y elegirás la libertad; entonces perseguirás el moksha, la liberación suprema. Pero de nuevo habrá entrado la mente, y la mente siempre está entrando. No puedes hacer nada; simplemente estar atento a toda la situación. Si estás atento, la mente se evapora en una repentina iluminación. De repente eres uno con esa consciencia que es como un espejo; has descendido a tu base, a tus raíces. Y cuando has descendido profundamente a las raíces, toda la existencia desciende a las raíces.
La existencia se muestra ante ti de la forma que tú seas. Esta es una de las leyes fundamentales. Todo lo que ves depende de cómo lo veas. Si eres una mente, si estás dividido, entonces toda la vida estará dividida. 

La existencia le hace eco a tu ser. Si tienes una mente dividida, entonces todo el mundo aparecerá dividido, entonces el día estará en contra de la noche. Y no es así, porque el día se convierte en la noche, y la noche en día; ambos forman un círculo completo. No están en contra, son complementarios. El día no puede existir sin la noche, y la noche no puede existir sin el día. Así que no pueden ser opuestos; en el fondo son uno.
La vida y la muerte aparecen como opuestos porque tú estás dividido. De otra forma la vida se vuelve muerte y la muerte se vuelve vida. El mismo día que naces has empezado a morir. Y en el momento en que mueres aparece una nueva vida. Es un círculo; el círculo chino del yin y el yang. 

Hay que recordar este círculo una y otra vez. Es uno de los símbolos más básicos que jamás se hayan descubierto. Ningún otro símbolo se puede comparar con él; la cruz, la esvástica, el Om; no, no tienen punto de comparación con el símbolo chino del yin y el yang, porque el yin y el yang incluyen todos los opuestos de la existencia: la oscura noche y el luminoso día, la vida y la muerte, el amor y el odio. Todos los opuestos están unidos en la existencia. Tú estas dividido en el interior, ellos están divididos en el exterior. Cuando vuelves a tu origen y te haces uno, de repente toda la existencia se alinea y se hace una.(...)

OSHO el Libro de La Nada (capitulo 4)

 

viernes, 6 de diciembre de 2013

Creando Salud...




Platón dijo: "El mayor error que los médicos cometen es intentar la curación del cuerpo sin intentar la curación del alma; sin embargo, alma y cuerpo son uno y no deberían ser tratados separadamente".

Y deberiamos tener esa idea siempre muy presente en nuestra mente. Si como dijo una vez un chaman, que en el Universo, existen energias de enfermedad y energias de salud, entonces no pueden existir energias de enfermedad sin energias de curación. La cuestión es: ¿Que es lo que puede dar origen o provocar una u otra cosa?

Quizas podamos encontrar la respuesta mirando la naturaleza de nuestros pensamientos, nuestras acciones, nuestras emociones.

Como lo explica Lisa Bourbeau en su libro Obedece a tu cuerpo, amate!, la gran mayoria de las enfermedades tienen un origen psicosomatico, es decir ocasionado por una causa mental o emocional.
Tambien hace referencia a la enfermedad como a una oportunidad...una oportunidad para crecer y cambiar patrones de vida y de comportamiento negativos o inutiles. Ella defiende la idea de que cualquier enfermedad o accidente puede ser una señal de que algo no anda bien en nuestra vida y que ha venido el momento de detenerse un poco, autoanalisarse, que son las primeras etapas del despertar de la conciencia; mirar, mirar hacia dentro, volver a descubrirse; Es observarse, observar la vida que hemos llevado hasta ahora, lo que nos hizo lo que somos en la actualidad...cavando un poco, encontraremos la respuesta, el sentido.




He aqui, otro interesante y valioso testimonio sobre el vinculo que existe entre la mente y el cuerpo, y la importancia de cultivar harmonia viviendo conciente:

 Audio sobre los chakras, centros de conciencia

 SALUD Y ESPIRITUALIDAD Información que permite entender que la enfermedad es auto-generada de manera inconsciente por las falsas creencias y limitaciones mentales que tienes implantadas. Su propósito es forzarte a localizarlas, a que tomes consciencia de su existencia y las trasciendas, lo que produce tu perfeccionamiento espiritual y la evolución de tu consciencia.

La enfermedad, igual que la pobreza y la soledad son correspondencias de aprendizaje, generan experiencias de sufrimiento y depresión. Cuando buscas dejar de sufrir para encontrar la felicidad, buscas las causas que las generaron para que no se repitan en tu vida, en ese momento encuentras que todas están en tu mente. 

Conductas ácidas, egoísmo, un modelo equivocado de cómo funciona la realidad, una visión distorsionada de ti mismo y de tu propio poder que destruye tu auto estima y tu confianza interior, hábitos autodestructivos, visualización negativa y preocupada del futuro, sentimientos negativos, pensamientos auto destructivos, comida falsa que genera enfermedad, pretensiones de cambiar a los demás, crítica implacable de tus amigos y seres queridos, mente en el pasado en culpa, vergüenza, tristeza o pena.




¿Que es la Enfermedad?
Entrevista al Dr. Jorge Iván Carvajal Posada. Médico Cirujano de la U. de A. Pionero de la Medicina Bioenergética.

¿Qué es la enfermedad?
Es un maestro, una oportunidad para organizar una armonía superior en nuestra propia vida, a nivel físico, emocional, mental y espiritual.
¿Qué enferma primero, el cuerpo o el alma?
El alma no puede enfermar, porque es lo que hay perfecto en ti, el alma evoluciona, aprende
En realidad, buena parte de las enfermedades son todo lo contrario: son la resistencia del cuerpo emocional y mental al alma.
Cuando nuestra personalidad se resiste al designio del alma es cuando enfermamos.
La Salud y Las Emociones ¿Hay emociones perjudiciales para la salud? ¿Cuáles son las que más nos perjudican?
Un 70 por ciento de las enfermedades del ser humano vienen del campo de conciencia emocional.
Las enfermedades muchas veces proceden de emociones no procesadas, no expresadas, reprimidas.
El temor, que es la ausencia de amor, es la gran enfermedad, el común denominador de buena parte de las enfermedades que hoy tenemos. 




¿Nos hacemos los fuertes y descuidamos nuestra salud?
Cuando el temor se queda congelado afecta al riñón, a las glándulas suprarrenales, a los huesos, a la energía vital, y puede convertirse en pánico.
De héroes están llenos los cementerios. Te tienes que cuidar.
Tienes tus límites, no vayas más allá. Tienes que reconocer cuáles son tus límites y superarlos porque si no los reconoces, vas a destruir tu cuerpo.
¿Cómo nos afecta la ira?
La ira es santa, es sagrada, es una emoción positiva porque te lleva a la autoafirmación, a la búsqueda de tu territorio, a defender lo que es tuyo, lo que es justo. Pero cuando la ira se vuelve irritabilidad, agresividad permanente, resentimiento, odio, se vuelve contra ti, y afecta al hígado, la digestión, el sistema inmunológico
¿La alegría por el contrario nos ayuda a estar sanos?
La alegría es la más bella de las emociones porque es la emoción de la inocencia, del corazón, y es la más sanadora de todas, porque no es contraria a ninguna otra.

Un poquito de tristeza con alegría escribe poemas.
La alegría con miedo nos lleva a contextualizar el miedo y a no darle tanta importancia.
¿La alegría suaviza el ánimo?
Sí, la alegría suaviza todas las otras emociones porque nos permite procesarlas desde la inocencia. La alegría pone al resto de las emociones en contacto con el corazón y les da un sentido ascendente. Las canaliza para que lleguen al mundo de la mente.

¿Y la tristeza?
La tristeza es un sentimiento que puede llevarte a la depresión cuando te envuelves en ella y no la expresas, pero también puede ayudarte.
La tristeza te lleva a contactar contigo mismo y a restaurar el control interno. Todas las emociones negativas tienen su propio aspecto positivo, las hacemos
negativas cuando las reprimimos.
¿Es mejor aceptar esas emociones que consideramos negativas como parte de uno mismo?
Como parte para transformarlas, es decir, cuando se aceptan fluyen, y ya no se estancan, y se pueden transmutar. Tenemos que canalizarlas para que lleguen desde el corazón hasta la cabeza.




¡Qué difícil!
Sí, es muy difícil. Realmente las emociones básicas son el amor y el temor (que es ausencia de amor), así que todo lo que existe es amor, por exceso o defecto.
Constructivo o destructivo. Porque también existe el amor que se aferra, el amor que sobreprotege, el amor tóxico, destructivo
¿Cómo prevenir la enfermedad?
Somos creadores, así que yo creo que la mejor forma es creando salud. Y si creamos salud no tendremos ni que prevenir la enfermedad ni que atacarla,
porque seremos salud
¿Y si aparece la enfermedad?
Pues tendremos que aceptarla porque somos humanos. También enfermó Krishnamurti de un cáncer de páncreas y no era nadie que llevara una vida desordenada. Mucha gente muy valiosa espiritualmente ha enfermado. Debemos explicarlo para aquellos que creen que enfermar es fracasar. El fracaso y el éxito son dos maestros, pero nada más. Y cuando tú eres el aprendiz, tienes que aceptar e incorporar la lección de la enfermedad en tu vida.

Cada vez más personas sufren ansiedad
La ansiedad es un sentimiento de vacío, que a veces se vuelve un hueco en el estómago, una sensación de falta de aire Es un vacío existencial que surge cuando buscamos fuera en lugar de buscar dentro. Surge cuando buscamos en los acontecimientos externos, cuando buscamos muletas, apoyos externos, cuando no tenemos la solidez de la búsqueda interior. Si no aceptamos la soledad y no nos convertimos en nuestra propia compañía, vamos a experimentar ese vacío y vamos a intentar llenarlo con cosas y posesiones.
Pero como no se puede llenar con cosas, cada vez el vacío aumenta.



¿Y qué podemos hacer para liberarnos de esa angustia?
La angustia no se puede pasar comiendo chocolate, o con más calorías, o buscando un príncipe azul afuera.
La angustia se pasa cuando entras en tu interior, te aceptas como eres y te reconcilias contigo mismo. La angustia viene de que no somos lo que queremos ser, pero tampoco lo que somos, entonces estamos en el debería será, y no somos ni lo uno ni lo otro.
El estrés es otro de los males de nuestra época
El estrés viene de la competitividad, de que quiero ser perfecto, quiero ser mejor, de que quiero dar una nota que no es la mía, de que quiero imitar.
Y realmente sólo se puede competir cuando decides ser tu propia competencia, es decir, cuando quieres ser único, original, auténtico, no una fotocopia de nadie.
El estrés destructivo perjudica el sistema inmunológico.
Pero un buen estrés es una maravilla, porque te permite estar alerta y despierto en las crisis, y poder aprovecharlas como una oportunidad para emerger a un nuevo nivel de conciencia.

¿Qué nos recomendaría para sentirnos mejor con nosotros mismos?

La soledad. Estar con uno mismo cada día es maravilloso. Estar 20 minutos con uno mismo es el comienzo de la meditación; es tender un puente hacia la verdadera salud;
es acceder al altar interior, al ser interior.
Mi recomendación es que la gente ponga su despertador 20 minutos antes para no robarle tiempo a sus ocupaciones.
Si dedicas, no el tiempo que te sobra, sino esos primeros minutos de la mañana, cuando estás fresco y descansado, a meditar, esa pausa te va a recargar, porque en la pausa habita el potencial del alma.



¿Qué es para usted la felicidad?
Es la esencia de la vida. Es el sentido mismo de la vida, encarnamos para ser felices, no para otra cosa. Pero la felicidad no es placer, es integridad.

Cuando todos los sentidos se consagran al ser, podemos ser felices. Somos felices cuando creemos en nosotros, cuando confiamos en nosotros, cuando nos encomendamos transpersonalmente a un nivel que trasciende el pequeño yo o el pequeño ego.
Somos felices cuando tenemos un sentido que va más allá de la vida cotidiana, cuando no aplazamos la vida, cuando no nos desplazamos a nosotros mismos, cuando estamos en paz y a salvo con la vida y con nuestra conciencia.
Vivir el presente Vivir el Presente ¿Es importante vivir en el presente? ¿Cómo lograrlo?
Dejamos ir el pasado y no hipotecamos la vida a las expectativas de futuro cuando nos volcamos en el ser y no en el tener.
Yo me digo que la felicidad tiene que ver con la realización, y ésta con la capacidad de habitar la realidad.
Y vivir en realidad es salir del mundo de la confusión.

¿Tan confundidos estamos, en su opinión?
Tenemos tres ilusiones enormes que nos confunden.
Primero creemos que somos un cuerpo y no un alma, cuando el cuerpo es el instrumento de la vida y se acaba con la muerte
Segundo, creemos que el sentido de la vida es el placer; pero a más placer no hay más felicidad, sino más dependencia. Placer y felicidad no es lo mismo. Hay que consagrar el placer a la vida y no la vida al placer. La tercera ilusión es el poder; creemos tener el poder infinito de vivir.

 ¿Y qué necesitamos realmente para vivir?, ¿acaso el amor?
El amor, tan traído y tan llevado, y tan calumniado, es una fuerza renovadora.
El amor es magnífico porque crea cohesión. En el amor todo está vivo, como un río que se renueva a sí mismo. En el amor siempre uno puede renovarse, porque todo lo ordena
En el amor no hay usurpación, no hay desplazamiento, no hay miedo, no hay resentimiento, porque cuando tú te ordenas porque vives el amor, cada cosa ocupa su lugar, y entonces se restaura la armonía. (.................................................................................)


Fuente: www.concienciadeser.es



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lunes, 25 de noviembre de 2013

¿Digerir las impresiones?

                             
                                  El alimento de las impresiones


SLos alimentos que penetran a nuestro organismo, se dividen en tres categorías. Al primero, al primer tipo de alimento, lo podemos denominar "comida". Incuestionablemente, para los alimentos que entran por la boca y la boca en sí, hay un medio que permite transformar esos principios vitales. Me refiero al estómago. Si no fuera por el estómago, no sería posible la transformación de la primera clase de alimentos. Sin embargo, el alimento que entra por la boca no es el más importante. Bien sabemos cómo se transforman los alimentos mediante la digestión. No hay duda de que en última síntesis, los principios vitales quedan depositados en la sangre y ella los dirige a todos los órganos del cuerpo. Sin embargo, puede alguien permanecer algún tiempo sin comer. Mahatma Gandhi podía permanecer hasta cuarenta días sin comer, y aún más: llegó hasta dos y tres meses sin comer. No es pues, el alimento más importante.


La segunda clase de alimento es el Prana, que entra con el oxígeno dentro de nuestro Cuerpo Físico; es aquél que penetra por las puertas de la respiración, e incuestionablemente, existe un órgano, u órganos especiales para la transformación del alimento que entra por la nariz. Así pues el aire mediante los pulmones, se transforma -naturalmente- en oxígeno, y este oxígeno -en Prana- se deposita posteriormente en todo el torrente sanguíneo.

Es más importante la respiración que el alimento que entra por la boca y va al estómago, porque como ya dije podríamos durar hasta cerca de un mes sin comer, pero no podríamos durar mucho tiempo sin respirar.

Normalmente se puede durar sin respirar un minuto o dos, y algunos llegan hasta tres. Yo también pudiera llegar a permanecer sin respirar durante más de cuatro minutos -por entrenamiento-, pero incuestionablemente, más allá de este pequeño tiempo limitado, si no respiramos morimos. Es pues más importante entonces, en realidad de verdad, la respiración que la comida física.




Y por último existe una tercera clase de alimento, que de hecho es aún más importante. Me refiero, en forma enfática, a las impresiones. Incuestionablemente, no podríamos nosotros durar ni un segundo en la existencia, si no existieran las impresiones. No podemos vivir, ni un segundo, sin recibir impresiones.

Nuestro organismo se nutre, muy especialmente, con las impresiones. Si el aire no hiciera impresión en nuestros pulmones y en nuestra sangre, no viviríamos; si la comida no llegara a impresionar el estómago y vías intestinales, tampoco podríamos vivir.

Así que, las impresiones son fundamentales. Desgraciadamente, a diferencia de la respiración y del primer alimento que entra por la boca y va al estómago, no tenemos en este caso un órgano para "digerir" las impresiones y eso es lamentable. El aire cuenta con los pulmones, la comida cuenta con el estómago, pero las impresiones, ¿con qué órgano cuentan? Pasan a la mente y eso no lo podemos negar, pero no tenemos cómo poder digerir las impresiones, no hay un órgano para la digestión y transformación de las impresiones.

Todos los acontecimientos de la vida llegan a la mente en forma de impresiones, todos los eventos llegan al cerebro en forma de impresiones. La alegría, la tristeza, la esperanza, la desesperación, los problemas, las preocupaciones, etc., llegan a la mente en forma de impresiones. Cualquier circunstancia, cualquier acontecimiento por insignificante que sea, siempre llega a la mente en forma de impresiones.




Repito: desafortunadamente no contamos con un órgano capaz de digerir impresiones, motivo este más que suficiente como para que las mismas se conviertan en agregados psíquicos, esto es, en "yoes". Si no digerimos la mala impresión que recibimos por ejemplo de un insultador, entonces esa impresión se convierte, dentro de nosotros, en un "yo" de venganza. Si no digerimos la impresión que nos provoca una copa de vino, obviamente tal impresión se convierte en un "yo" de la embriaguez. Si no digerimos nosotros la impresión que nos provoca una persona del sexo opuesto, incuestionablemente tal impresión se convertiría, por lo mismo, en un "yo" de lujuria. Si no digerimos la impresión que llegue a la mente, relacionada con una fortuna, obviamente tal impresión puede convertirse en un "yo" de codicia.

Así que, no digerir las impresiones equivale a crear "yoes". Las impresiones no digeridas, repito, se convierten en nuevos "yoes".
Así que, no solamente tenemos los "yoes" que poseemos, esos que traemos de existencias anteriores, sino lo que es peor: estamos creando todos los días nuevos "yoes", y eso es lamentable.

Dejar de crear "yoes", es indispensable. Eso es posible únicamente, digiriendo las impresiones. ¿Y cómo digerirlas? ¿De qué manera, de qué modo? ¿Cómo transformarlas en algo diferente? ¿Sería posible eso? ¡Sí es posible! ¿Cómo? Mediante la Conciencia. Si interponemos entre las impresiones y la mente eso que se llama "Conciencia", las impresiones se digieren.

Las impresiones en sí mismas, son Hidrógeno 48, un Hidrógeno bastante pesado. Digeridas por medio de la Conciencia, se transforman en Hidrógeno 24, que sirve para nutrir al Cuerpo Astral. Ese Hidrógeno 24, a su vez, puede transformarse en Hidrógeno 12 para nutrir al Mental, y por último el Hidrógeno mental, digerido, se transforma en Hidrógeno 6, con el que se nutre el Causal.

Más vale pues, digerir nuestras impresiones con el propósito de transformar el Hidrógeno 48 en alimentos para los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser.


 Normalmente, las impresiones hieren a la mente y la mente entonces reacciona contra el impacto proveniente del mundo exterior: si nos pegan, pegamos; si nos insultan, insultamos; si nos instan a beber, bebemos, etc.; siempre reacciona la mente contra los impactos provenientes del mundo exterior. Debemos evitar tal reacción, y eso sería posible exclusivamente, interponiendo la Conciencia entre la mente y las impresiones.

¿Habría alguna forma, alguna técnica, algunas prácticas que permitiesen utilizar la Conciencia para interponerla entre las impresiones y la mente? ¿Existe alguna clave que nos permita usar la Conciencia de esa manera, que sea la Conciencia quién reciba las impresiones y no la mente? Porque cuando la Conciencia recibe las impresiones, las digiere inevitablemente, las transforma en algo distinto; pero cuando no es la Conciencia quien recibe las impresiones, sino la mente, entonces sucede que la mente reacciona contra los impactos provenientes del mundo exterior, reacciona violentamente, en forma mecánica.

¿Cómo usar pues, la Conciencia? ¿Cómo utilizarla, de qué modo, a fin de que sea ella -y nada más que ella- la que reciba las impresiones y las transforme? Voy a decirles a ustedes la clave, muy sencilla: jamás olvidarnos de Sí Mismos, de nuestro propio Ser. Porque si uno se olvida de su propio Ser Interior en presencia de un insultador, termina insultando; si uno se olvida de Sí Mismo, de su propio Ser en presencia de una copa de vino, termina borracho; si uno se olvida de Sí Mismo, de su propio Ser en presencia de una persona del sexo opuesto, termina fornicando.

Cuando uno aprende a vivir en estado de alerta percepción, de alerta novedad; cuando uno se acuerda de Sí Mismo de instante en instante, de momento en momento; cuando uno jamás se olvida de Sí Mismo, indubitablemente se va tornando consciente. Si uno no se olvida de Sí Mismo en presencia de un insultador, si uno no se olvida de su propio Ser, entonces transforma esas impresiones perversas en Hidrógeno 24, que sirve para fortificar el Cuerpo Astral, y en Hidrógeno 12 para alimentar el Mental y en Hidrógeno 6 para alimentar el Causal; es decir, transforma las palabras del insultador en una fuerza diferente.

Si uno no se olvida de Sí Mismo en presencia de una copa de vino, transforma esa impresión -ese Hidrógeno 48- en Hidrógeno 24 y 12 y 6. Si uno no se olvida de Sí Mismo en presencia de una fuerte suma de dinero, transforma esa impresión en Hidrógeno 24, 12 y 6.

Así que, no olvidarse de Sí Mismos es la clave que nos permite manejar inteligentemente la Conciencia. Cuando uno no se olvida de sí mismo interpone, entre la mente y las impresiones, eso que se llama Conciencia.

Lo hermoso es que sea la Conciencia la que reciba las impresiones que vienen del mundo exterior, porque la Conciencia puede transformarlas en algo diferente: en elementos creadores, en elementos superlativos del Ser, en fuerzas diamantinas que sirven para el desarrollo de los Chacras, en múltiples fuerzas que sirven para el desarrollo de ciertos poderes que existen en nuestra constitución interna.




Es necesario, pues, saber que todos los "yoes" que actualmente tenemos, son el resultado de impresiones no digeridas, no transformadas, y esto es lamentable. 

Desgraciadamente, las gentes no se recuerdan a Sí Mismas jamás; por eso es que las impresiones llegan a nuestra mente y permanecen así, completamente sin transformar, dando origen como es natural a los agregados psíquicos, a los "yoes". Es necesario disolver los "yoes", pero también es necesario no crear nuevos "yoes". Alguien podría darse el lujo de disolver todos los "yoes", pero si se olvida de Sí Mismo vuelve a crear nuevos "yoes", he ahí lo grave.

La recordación de Sí Mismos, es algo interesante. Cuando uno se recuerda a Sí Mismo, origina fuerzas diferentes a las de sus semejantes: fuerzas distintas, fuerzas que lo hacen a uno un sujeto completamente diferente a los demás. Interesante resulta saber, pues, que quienes crean tales fuerzas son distintos, que hasta sus potencias de vida son distintas. Si colocáramos dos sujetos en un lugar inhóspito, con mala alimentación, mal ambiente, etc.; el uno, que jamás se acuerda de Sí Mismo, que vive una vida mecanicista, y el otro, que siempre se acuerda de Sí Mismo de momento en momento, que siempre está acordándose de su propio Ser, que nunca olvida a su Ser Intimo, pueden ustedes estar absolutamente seguros que el primero moriría prontamente y que el segundo viviría a pesar del ambiente inhóspito, porque está rodeado de fuerzas distintas a los de los demás.

Todo el problema de la liberación se fundamenta en la transformación y la transformación tiene por basamento el sacrificio. Si observamos por ejemplo un huevo -sea el de una serpiente, o sea el de un pájaro-, vemos allí posibilidades latentes, susceptibles de desarrollo. Tales posibilidades se vuelven un hecho mediante la transformación. El fuego de las chimeneas, ese que nos calienta durante los días de invierno, es el resultado de la transformación. La digestión en nosotros, es todo un proceso de transformación mediante el cual es posible existir. La transformación del aire dentro de los pulmones, es otro proceso de transformación, y si queremos transformarnos psicológicamente, necesitamos transformar también las impresiones, es decir, transformar la tercera clase de alimentos.



 Repito: todos los acontecimientos de la vida -que llegan a la mente-, vienen en forma de impresiones. Estoy hablándoles a ustedes, reunidos aquí en este salón, en este Lumisial, ¿y qué es lo que está llegando a la mente de ustedes? La impresión, una serie de impresiones: ven a un hombre y lo escuchan. Esas impresiones les están llegando a la mente, y en instantes en que les estoy hablando, ¿están seguros de que están digiriendo esta impresión, esta impresión de ver a un hombre que les está hablando, que les está dando Enseñanzas Esotéricas? ¿Ya están ustedes en proceso de digestión de lo que están recibiendo, o no? Si ustedes no están en el proceso de digestión o de transformación de esta impresión, la de ver frente a ustedes a Samael Aun Weor, hablándoles, están perdiendo el tiempo lamentablemente. ¿Por qué? Porque no están digiriendo las impresiones, porque no las están transformando. Si no se digiere, no se transforma. En la ciencia de las transformaciones, existe la digestión de las impresiones.

¿Cómo hacen ustedes para digerir esta impresión? Me ven ustedes aquí, dando una cátedra, y no deben olvidarse de su propio Ser, que sea el Ser quien reciba las impresiones, pasar toda la enseñanza al Ser, escuchar con el anhelo de llegar al Ser.

Si digieren las impresiones, comprenderán mejor la enseñanza. Si no proceden así, están perdiendo el tiempo y la cátedra esta resultaría totalmente inútil. De manera que debemos empezar con hechos, porque aquél que escucha la palabra y no la hace, es semejante al hombre que se mira en un espejo y luego da la espalda y se retira. No basta pues, escuchar la palabra; hay que "di-ge-rir-la" y eso es precisamente lo fundamental.

¡Vean ustedes cuán importante es ese evento que se llama "impresiones"! No podemos vivir ni un segundo sin las impresiones, ni una milésima de segundo.


Así pues, vale la pena transformarlas en algo distinto: en poderes, en luz, en fuego, en armonía, en belleza. Mas, si no las transformamos -repito, aunque me haga cansón con la repetición-, se convierten sencillamente en nuevos agregados psíquicos, en nuevos "yoes".

Es necesario que seamos más reflexivos. ¿Qué somos nosotros, en realidad, de verdad? Así como nos encontramos, sin digerir impresiones, creando nuevos "yoes" de segundo en segundo, de instante en instante, no somos más que simples máquinas controladas por los agregados psíquicos.

Vivimos en un mundo de gran actividad, donde todos creen que hacen y nadie hace nada: todos nos su-ce-de, como cuando llueve, como cuando truena. ¿Por qué? Sencillamente porque no tenemos encarnado el Ser. Sólo el Ser puede hacer; él hace y el verdadero Hombre es el Ser; pero si la máquina actúa, actúa algo que no es el Ser: está actuando un robot programado con una computadora maravillosa que se llama "cerebro", está actuando mecánicamente. Entonces no está haciendo, está actuando -una cosa es hacer y otra es actuar-. Cualquier máquina actúa, se mueve, anda, cumple sus funciones, porque es máquina y está programada para cumplir sus funciones, pero hacer es algo distinto: sólo el Hombre puede hacer y el Hombre verdadero es el Ser. Distíngase entre el Hombre verdadero, que es el Ser, y la máquina, la máquina no es el Ser.




Repito: el animal intelectual es un robot programado y su cerebro es una computadora maravillosa, una computadora que se sostiene a sí misma, una computadora que matemáticamente calcula, con exactitud precisa; una computadora que registra las ondas visuales y las ondas sonoras, que registra lo exterior y lo interior, que se abastece a sí misma. Es una computadora "de primera", maravillosa, pero es eso y nada más que eso: una computadora.

Después de esa computadora viene el organismo físico y la computadora lo utiliza para ir y venir, etc. Tal computadora está en manos del Ego, no del Ser, y el Ego es el resultado de muchas impresiones no digeridas. Entonces lo que actúa aquí, en este mundo doloroso en que vivimos, es una máquina provista de una gran computadora. Aquí no está actuando el Ser, sino la máquina. Podemos decir que la máquina es humana y el Ser es el Ser.

Pero, ¿qué es, en realidad de verdad, eso que llamamos "vida"? Ciertamente, es como una película. Sí, y cuando llega la hora de la muerte, regresamos al punto de partida de esa película y nos la llevamos para la eternidad. Al retornar, al regresar con este Ego, uno lo hace con su película. Al reestructurarse con un nuevo organismo, uno proyecta nuevamente su película en la pantalla de la existencia. ¿Y qué proyecta? Su vida. ¿Cuál? La de siempre, la misma que tuvo en la existencia anterior; es decir, repite lo mismo que hizo en la pasada existencia y en las pasadas existencias. Todo eso que uno proyecta, de hecho está programado -desde el nacimiento- en el cerebro.




De manera que somos robots programados. El Ser no interviene para nada en toda esa tragedia, él no se mete en esos asuntos. El Ser de cada uno de nosotros se mueve libremente en la Vía Láctea.

Existen y viven aquí, en este "valle" doloroso de la vida, un montón de sombras, provistas de organismos físicos. ¿Y qué hacen esos organismos? ¡Nada! Se mueven mecánicamente, de acuerdo con el programa que ha sido depositado en el cerebro; no digo solamente en el cerebro físico, sino en los tres cerebros: en el intelectual, en el emocional y en el motor. Y el Ser, ¿qué hace mientras nosotros estamos aquí sufriendo, pasando trabajos, llorando, pasando trabajo para conseguir con qué pagar la renta, con qué comprar un traje, etc.? El vive dichoso en la Vía Láctea, se mueve libremente en la Vía Láctea. Entonces, ¿qué es esta dolorosa existencia que nosotros llevamos? ¡Pura ilusión, algo vano! Con justa razón dicen los hindúes que este mundo es sólo Maya, que este mundo es ilusorio, que no tiene ningún valor.

Necesitamos, repito, tener existencia real, porque todavía no la tenemos. ¿Alguno de ustedes se preciaría de tener existencia real? ¿Cuál de ustedes tiene existencia real? No me digan que verdaderamente la tienen. Yo no veo aquí sino máquinas que se mueven, máquinas programadas, robots programados, nada más. Claro, siempre necesitamos dejar de ser robots, y podemos dejar de serlo. Pero para dejar de serlo, necesitamos eliminar todos los agregados psíquicos, eso es obvio.

Así que, ustedes ya saben que tenemos que eliminar los agregados psíquicos, mas saber esto no es todo. Necesitamos dejar de crear nuevos agregados y diariamente los estamos creando, al no digerir las impresiones. Necesitamos digerir las impresiones, transformarlas en fuerzas distintas para no crear nuevos "yoes", y necesitamos digerir las viejas impresiones, las que dieron origen a los "yoes" que actualmente tenemos. Eso es posible a través de la reflexión, de la auto-reflexión, y de la eliminación. Cuando uno digiere las viejas impresiones que están depositadas en los cinco cilindros de la máquina -en forma de hábitos, emociones inferiores, pensamientos negativos, instintos depravados, abusos sexuales, etc.-, entonces desintegra esos elementos inhumanos, lo cual es obvio.


Así que, no solamente hay que digerir las nuevas impresiones que llegan a la mente, sino también las viejas impresiones. Y se digiere -repito y aclaro- auto-observándonos de instante en instante, de momento en momento.
 
Necesitamos ejemplos y los voy a poner. Supongamos que de pronto, estamos celosos. Un hombre descubrió que su mujer tiene otro hombre, y claro, el "yo" de los celos saltó ahí. ¿Qué hacer? Descubierto, hay que comprenderlo, eso es obvio. La Ley de Recurrencia dice que en una pasada existencia, el mismo triángulo existió. Así pues, esos celos que se sienten se deben a una impresión no digerida, no transformada. Si luego uno trata de digerir aquélla impresión, dijéramos, de transformarla en algo diferente; si uno por medio de la reflexión llega a la conclusión de que los celos son absurdos, de que no tienen sentido real, entonces hace la digestión de esa mala impresión que viene desde los antiguos tiempos. Cuando uno hace esa digestión, pues está en las mejores posibilidades para la desintegración del Ego. Solo faltaría la súplica, la súplica a Devi Kundalini Shakty para que sea élla la que desintegre ese Ego -resultado de una impresión no digerida-, y al fin ese Ego de los celos se vuelve polvo.

Supongamos que nos peleamos con otra persona, porque no nos quiere devolver un dinero que nos hace falta, incuestionablemente se trata de una impresión no digerida. Si en el momento en que fuimos a cobrar el dinero no nos lo quiso pagar el deudor y sentimos una gran contrariedad y el deseo de pelear con ese caballero, entonces debemos ser lo suficientemente comprensivos para al llegar a casa meditar, y así, estando en paz, por medio de análisis reflexivos hacer la digestión de esa mala impresión. No hay duda de que la Ley de Recurrencia ha trabajado ahí, se dio el mismo caso: le prestamos a ese mismo señor determinada cantidad de dinero y no nos lo regresó. Y en la antepasada se dio el mismo caso y en la trasantepasada lo mismo, y siempre ha sucedido lo mismo, y debido a eso fabricamos un "yo" de odio contra ese caballero. Ahora habrá necesidad de digerir completamente esa mala impresión -que viene de un remoto pasado y que se ha convertido en un "yo"-, digerirla a través de la reflexión, comprendiendo que esto del dinero es vano, ilusorio, y que a la hora de la muerte no nos llevamos ni un centavo para la eternidad. Cuando ya nos hemos hecho conscientes de eso, entonces suplicamos a Devi Kundalini Shakty que desintegre ese Ego -que no es más que el resultado de una serie de impresiones no digeridas-, y es claro que la Madre Divina lo volverá polvo y quedaremos libres de esa mala impresión.




Todos nuestros "yoes" no son sino el resultado de impresiones no transformadas, no digeridas. Desintegradas tales impresiones no digeridas, las fuerzas aquéllas de las impresiones se transforman en algo distinto: en Hidrógeno 24, 12 y 6, y queda uno limpio.
Así que las impresiones pasadas y presentes deben ser transformadas en fuerzas cósmicas y esto es posible no olvidándonos de Nosotros Mismos, no olvidándonos de nuestro propio Ser. Cuando uno no se olvida de Sí Mismo, cuando uno vive en estado de alerta percepción, de alerta novedad, entonces transforma esas impresiones en algo distinto.

Si alguien consigue transformar la totalidad de sus impresiones, será un verdadero Bienaventurado, porque el Ser quedará en él y él en el Ser, y entonces tendrá existencia real; entonces sí podrá hacer, porque tendrá al Ser encarnado. (............)

Fuente: http://www.gnosishoy.com