Querid@ viajer@
Ya estas en el medio del camino, atravesaste valles y pequeños
montes, a lo largo has visto tantas lluvias como arco iris, a veces
oíste truenos, otras veces el canto de los pájaros en el bosque...
Cuando de repente te encuentras frente a un precipicio, detrás
de este, una montaña muy alta cuya cumbre es hermosa y bañada de
luz, pero este abismo parece un pozo sin fondo, miras a tu alrededor en
busca de otro camino pero parece que no haya mas salida que saltar;
entonces sientes temor y vértigo, nunca te atreverás, es demasiado
alto y solo puedes ver oscuridad, un vacío aterrador...
Sin embargo, la luz que emite la cima de la montaña, allá,
atrás, es tan bella, tan impregnada de calidez que te sientes
irresistiblemente atraid@ hacia ella, piensas que has hecho ya un
largo recorrido y que lo que siempre has buscado esta ahí
esperándote, allá esta el final de la meta, pero no puedes
remediarlo, este vacío te asusta...
Te surge la idea que lo mejor seria simplemente volver sobre tus
pasos, que mirando atrás no corres riesgo, conoces el camino de
vuelta, para que dar un salto y arriesgarse a morir si siempre hay
posibilidad de retroceder?
Das un paso hacia atrás pero pronto, te das cuenta que el suelo
empieza a tambalear como si el mero hecho de darte la vuelta
provocase terremotos...
Te armas de valor pero a medidas que vas
retrocediendo, aparecen en tu camino te repente sombras, demonios,
dragones, no solo intentan atormentarte sino también se burlan de
ti, de tu cobardía y la atmósfera se hace cada vez mas tenebrosa...
Y ahora piensas: “Que hago? De un lado me espera un vacío si
fondo y del otro me persiguen, parece que no tenga elección... “
Tampoco entiendes el “porque” de ese precipicio, hasta ahora
el camino ciertamente no había sido fácil, tropezaste mucho, te
topaste a veces con serpientes, con senderos estrechos y peligrosos,
pero nunca hubieses podido imaginar que para llegar a la cumbre de la
montaña mas bella de tus sueños, tuvieras que primero dar un salto
cuántico hacia lo desconocido.
Has decidido pararte a pensar, reflexionar, analizar, incluso en
ocasiones piensas en algún artilugio que te permita alcanzar el otro
lado sin tener que caer, pero por mucho que busques en tu mochila, no
encuentras ninguna cuerda suficientemente larga, te desesperas...

Pasan días, pasan semanas...ya llevas meses contemplando este
vacío y hoy parece menos aterrador, ya te estas familiarizando con
el, ya no es un desconocido, como el ojo se acostumbra a la
oscuridad, empiezas a distinguir formas, a veces bajo la apariencia
de pequeñas sombras, otras veces pequeños destellos de luz, el
vacío empieza a cobrar vida y sentido, ya no es esa masa informe con
la que te encontraste al principio...
...Han pasado meses y meses, has reflexionado, llorado, contemplado y
de repente, en la neblina, empiezas a vislumbrar un puente
que conecta el abismo y el pie de la montaña.
¿Te atreverás a cruzar este puente?
Decides que si.
También decides que a partir de ahora viajaras mas ligero.
Coges la mochila y vas quitando lo que ya no te sirve para
realizar el viaje. Eliges cuidadosamente las cosas que te acompañaran
durante el camino, además reparas en que la mayoría de tu
provisiones ya están caducadas... desde mucho tiempo.
Con valentía emprendes de nuevo tu camino, claro esta, estas aun
asustado, porque este puente todavía no tiene solidez, con cada paso
firme que das, tomas consciencia que con la fuerza de voluntad, el
puente se hace cada vez mas real, mas solido... en cambio si por
miedo o descuido se te ocurre dar un paso hacia atrás, este va perdiendo cuerpo
y numerosas veces corres el peligro de caer.
Lo tienes muy claro, no darás ni un solo paso atrás y si eso
sucediese, ya sabrías darte cuenta a tiempo, ya no eres un necio y
has entendido que cada retroceso tuyo podría ser fatal, así que no
tienes otra opción que caminar adonde te lleve el puente...
Que bueno! ahora lo puedes hacer hasta con los ojos cerrados,
confías totalmente en el, se ha convertido en tu guía y cuando
pierdes el equilibrio, solo te hace falta escuchar, porque ahora,
también el viento y los pájaros te van susurrando al oído,
superaste la gran prueba y ellos han decidido acompañarte en el
viaje.
Llegas por fin al pie de la montaña al ocaso, ahora toca
descansar un poco.. todavía queda un largo recorrido, pero ya nunca
sera lo mismo... Ahora por contemplarlo conoces la naturaleza del
abismo, no es real, no tiene sustancia propia, no busca engullirte,
sino hacerte posible crear nuevos puentes para que puedas subir mas
alto, siempre mas alto...
C.B